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Psicología

LOS SUEÑOS

LOS SUEÑOS Generalmente, lo que aparece en nuestros sueños guarda relación con algún tema que nos preocupa. Pero la mayoría de las veces no sabemos de qué se trata porque los sueños tienen su propio lenguaje, que es el lenguaje del subconsciente, forma parte de nuestra personalidad más profunda y puede ser diferente para cada persona. Podemos soñar, por ejemplo, con un pájaro posado en el alféizar de una ventana. Pero, ¿qué es para nosotros un pájaro? Su significado no tiene por qué ser el mismo para todas las personas y la "traducción" de la palabra pájaro usada en el sueño a un lenguaje que nos sirva para interpretarlo puede ser diferente según quién sea el soñador en cuestión. Para una persona determinada, pájaro puede significar libertad; para otra, fragilidad. Somos nosotros los que creamos el lenguaje de nuestros sueños y la principal autoridad a la hora de interpretarlos. Para ello podemos imaginarnos que somos nosotros los elementos que aparecen en nuestros sueños y luego tratar de dar una definición más amplia de lo que somos, lo que sentimos, de nuestra utilidad. Por ejemplo: "Soy un pájaro en el alféizar de la ventana que no se atreve a volar"; "soy un vaso de cristal que cae al suelo y, a pesar de eso, no llega a romperse". Cada detalle que aparece en nuestro sueño ha sido escogido por nuestro subconsciente porque tiene un significado especial que podemos llegar a averiguar de esta manera.

¿Y CÓMO SON LAS PERSONAS FELICES?

¿Y CÓMO SON LAS PERSONAS FELICES? -
Mantienen relaciones personales de calidad (aquellas en las que nos sentimos comprendidos, nos divertimos y podemos expresar nuestros sentimientos).
- Realizan un trabajo que les aporta satisfacción personal.
- Son más abiertas a las experiencias y piensan que controlan los acontecimientos de sus vidas, mientras que los más infelices se ven como marionetas del destino y tienden a reprimir sus emociones.
- Tienden a ver las cosas de forma más positiva, se ven menos influidos por los resultados negativos y tienden a rechazar más las oportunidades que no están disponibles para ellos.
- Se ha visto que la edad, inteligencia, estatus social, ingresos y educación no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente.
- Cuanto mayor sea la salud física y mental, la resistencia psicológica y el nivel de energía mayor felicidad.
Y si además vivimos en un país rico y moderno, tanto mejor. Pero, ¿qué pasa si no tenemos todo esto? En ese caso la clave está en aprender a ser felices con el mismo proceso de búsqueda de felicidad y a través de nuestro camino, más o menos tortuoso, hacia ella, (siempre y cuando caminemos la senda de nuestro verdadero yo). Porque si la felicidad se nos resiste, bien sabido es que la esperanza se encuentra en todas partes.

EL MIEDO A CONOCERSE

EL MIEDO A CONOCERSE El camino hacia la felicidad nos exige ser fieles a nosotros mismos, pues quien se miente a sí mismo jamás sabrá quién es ni hacia dónde se dirige. Pero oculto en lo más profundo de nosotros está también nuestro lado oscuro, lo que más tememos, lo que no queremos admitir, ni ver, ni saber; nuestros traumas del pasado, nuestros miedos y debilidades, nuestra vergüenza.
El joven protagonista del relato jugaba a ser médico en un hospital de juguete mientras su verdadera vocación se iba atrofiando, hasta que se abrió la puerta del ala oeste. ¿Qué había tras ella? Probablemente la verdadera enfermedad y la miseria; personas desahuciadas que necesitaban algo más que una operación de apendicitis; el enfrentamiento con la muerte. Tal vez meterse de lleno en ese mundo y tratar de hacer algo por sus tristes habitantes era la verdadera vocación de ese médico, aquello a lo que le empujaba su verdadero yo. Quizás un camino doloroso, pero el suyo, aquél que le habría provocado satisfacción y felicidad si hubiera tenido el valor de atravesar la puerta y enfrentar sus miedos.

LA CLAVE ESTÁ EN EL AUTOCONOCIMIENTO

LA CLAVE ESTÁ EN EL AUTOCONOCIMIENTO Es muy difícil que una persona sea fiel a sí misma si no sabe quién es, si no tiene claras sus metas en la vida, sus deseos, su vocación.
Si nos preguntamos qué es lo que hace que nuestra vida tenga sentido, la respuesta a esta pregunta está en nuestro propio interior, en el lugar donde se encuentra nuestra verdadera esencia, nuestro yo más profundo, nuestra vocación, la fuente de nuestra vitalidad y la fuerza que nos empuja en una dirección determinada. Cuando lo que hacemos con nuestra vida está de acuerdo con nuestro verdadero yo y estamos totalmente comprometidos con lo que hacemos, es entonces cuando nos sentimos más vivos y auténticos que nunca, porque nos estamos permitiendo ser quienes realmente somos. La felicidad al estilo más hedonista es pasiva, implica estar tranquilos, lejos de los problemas, pero es probable que tengamos que pagar el precio de ver reducida nuestra vitalidad, que ha dejado de ser necesaria y va menguando en nuestro cuerpo y nuestra mente mientras ese estado de sopor que acompaña a la quietud la sustituye. La verdadera felicidad, en cambio, está mas asociada con el reto y el esfuerzo. Primero es necesario conocerse lo suficiente como para descubrir nuestra verdadera naturaleza y vocación y después es necesario luchar por realizarnos de acuerdo con ella.

¿QUÉ HACE QUE NUESTRA VIDA TENGA SENTIDO? ¿CÓMO LOGRAMOS ESO?

¿QUÉ HACE QUE NUESTRA VIDA TENGA SENTIDO? ¿CÓMO LOGRAMOS ESO? Nuestro camino hacia la felicidad comienza con la satisfacción de nuestras necesidades tanto fisiológicas como psicológicas básicas. Entre las primeras se encuentran aquellas que aseguran nuestra supervivencia, como cobijo y comida (pues no hay duda de que para ser feliz hay que estar vivo primero). Cuando éstas no están satisfechas puede resultarnos más difícil centrarnos en las necesidades psicológicas básicas, pero ambas son necesarias para nuestro bienestar y satisfacción y no se excluyen mutuamente. Las necesidades psicológicas básicas son las siguientes:
1. Libertad y autonomía: es la sensación de que lo que hacemos lo hemos elegido libremente y no nos hemos visto obligados a ello.
2. Creer en uno mismo: básicamente significa tener la certeza de que somos fieles a nosotros mismos y hacemos aquello en lo que creemos.
3. Mantener relaciones personales satisfactorias.
4. Sentir que somos competentes en algo.
Los dos primeros puntos son, posiblemente, los más complicados, pues muchas veces sentimos que la vida nos arrastra en una dirección que no es la que elegiríamos libremente, y mantenernos fieles a nosotros mismos no siempre es fácil. ¿Cómo lograrlo?

LA MENTE LO CONTROLA TODO

LA MENTE LO CONTROLA TODO La mente lo controla todo. Esto está bien establecido. Si conscientemente te propones algo en relación con tu cuerpo y crees firmemente en ello, lo logras.
Todos los médicos conocen que cuando un paciente se propone superar una afección la supera exitosamente. Por el contrario cuando un paciente, aunque tenga una afección banal, se muestra incapaz de enfrentarla, se complica y llega hasta morir. Si un atleta va a una competencia convencido de que va a vencer es seguro que obtiene buenos resultados. Si va pensando que será derrotado, los resultados serán malos.
Así ocurre en todas las actividades. Si piensas piensa y estás convencido de que vivirás bien muchos años, posiblemente lo logres.
Aquel que piensa que cuando rebase los 40, 50 ó 60 años estará mal, envejecerá rápidamente a partir del día siguiente de su cumpleaños 40, 50 ó 60 y ¿qué diferencia existe entre el día anterior a los 40, 50 ó 60 con el día siguiente a esas fechas?
Por tanto, lo primero es proponerse vivir muchos años bien vividos.
La relación mente y cuerpo es muy directa. El equilibrado y sano funcionamiento del cuerpo depende de buenos pensamientos: optimistas, positivos, constructivos. Lamentablemente a veces hay muy malos hábitos de pensamientos. Y los hábitos, son fuertes y poderosos. La falta de fe, confianza en sí mismo, en sus potencialidades y capacidades, limita la vida de gran cantidad de personas.
Muchos, tal vez sea tu caso, van en busca de libros, cursos, conferencias o esta revista en busca de salir de esta situación. Conocen los principios para tener una calidad de vida mejor. Por ejemplo, en este artículo, “proponerse vivir muchos años bien vividos”, “la mente lo controla todo”. O en el artículo siguiente: “vincule los hábitos saludables al placer”. Bien, pero en muchos casos, esto no te hará cambiar realmente. Dirás “qué interesante”, “es verdad”, etc. Pero puedes seguir siendo el mismo, con la misma manera de pensar. Esto porque los hábitos son muy fuertes. Has vivido años pensando, sintiendo y actuando de manera incorrecta orientado hacia una vida de pobre calidad.
La mente lo controla todo, pero realmente quien controla todo el resto de la mente, la vida afectiva y el cuerpo físico, es la mente subconsciente. Es allí donde se quedan los hábitos, favorables y desfavorables. La solución es llegar al subconsciente con lo que has aprendido, para que allí se construyan los nuevos hábitos que reemplacen a los antiguos. Una vez ocurrido esto, tendrás la misma o más fuerza que los antiguos hábitos. Entonces, realmente, tu vida habrá cambiado para siempre.
¿Cómo hacerlo? Repitiéndose lo que quieres lograr muchas, muchas veces. También grabando esos mensajes y escucharlos muchas veces. O hacer cartelitos con estos mensajes, de modo que lo veas con tu vista periférica mientras trabajas o descansas. Y también, visualizándote como si ya tuvieras los hábitos que quieres cambiar. La mente subconsciente registra y graba lo que queremos transmitirle mediante la repetición constante y las imágenes repetidas de lo que queremos. Esto desarrolla la creencia intensa que pronto lograremos nuestras metas. Es todo lo que se necesita.